Marco
Conceptual.
La
Tecnología de por sí no significa progreso ni mejoría. Son los hombres y el uso
que hacen de la Tecnología los que crean en progreso. Con la información sintetizada en este apartado,
se entiende que el cloud computing representa un cambio importante en cómo
pueden las empresas y Organismos Públicos procesar la información y gestionar
las áreas TIC; apreciándose que con la gestión TIC tradicional las empresas
realizan cuantiosas inversiones en recursos, incluyendo hardware, software,
centros de procesamiento de datos, redes, personal, seguridad, etc.; mientras
que con los modelos de soluciones en la nube se elimina la necesidad de grandes
inversiones y costes fijos, transformando a los proveedores en empresas de
servicios que ofrecen de forma flexible e instantánea la capacidad de
computación bajo demanda. (Urueña, 2012)
El
verdadero potencial de la tecnología no será alcanzado si ésta no sirve para
vincular, promover y facilitar la interacción y vinculación entre los recursos
humanos de las instituciones y el resto de sus actores. La aplicación de la
tecnología debe brindar mecanismos para hacer posible la sinergia entre los actores,
su expresión y participación en los procesos, así como promover y facilitar la
producción, transferencia y uso del conocimiento.
La
computación en la nube es una herramienta que recientemente ha abierto un mundo
de posibilidades tanto a usuarios del común, como a instituciones y gobiernos,
el concepto de "la informática en la nube" (conocido en inglés como
"Cloud Computing") empezó en proveedores de servicio de Internet a
gran escala, como Google, Amazon AWS, Microsoft y otros que construyeron su
propia infraestructura. De entre todos ellos emergió una arquitectura: un
sistema de recursos distribuidos horizontalmente, introducidos como servicios
virtuales de TI escalados masivamente y manejados como recursos configurados y
funcionando de manera continua, el software como servicio se encuentra en la
capa más alta y caracteriza una aplicación completa ofrecida como un servicio,
en-demanda, vía multitenencia (lo cual significa que una sola instancia del
software que corre en la infraestructura del proveedor y sirve a múltiples
organizaciones de clientes).
Dado
que la computación en la nube no permite a los usuarios poseer físicamente los
dispositivos de almacenamiento de sus datos (con la excepción de la posibilidad
de copiar los datos a un dispositivo de almacenamiento externo), deja la
responsabilidad del almacenamiento de los mismos y su control en manos del
proveedor.
Tener
nuestros datos almacenados en línea, siendo todos ellos accesibles simplemente
a través de un nombre de usuario y una contraseña, nos hace dudar acerca del
nivel de privacidad de los mismos, dado el grado de vulnerabilidad de acceso
que actualmente padecen la gran mayoría de los servicios en la nube. La lógica
nos lleva a pensar que, si es posible que descubran la contraseña de nuestro
correo electrónico, o de nuestra cuenta de Facebook, también es posible que
descubran la contraseña que utilicemos para almacenar nuestros datos privados
en la nube, nadie nos garantiza lo contrario.
Otro
interrogante que surge es acerca del nivel de disponibilidad de nuestros
propios datos, con qué velocidad podremos acceder a los mismos y si podremos
hacerlo en cualquier momento. Qué pasa si necesitamos un dato y por alguna
razón, como puede ser la caída de nuestro proveedor de servicios (ISP), no contamos
con internet, o quizás el servicio en la nube que utilizamos no está disponible
por razones técnicas u otros motivos.
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